Enfermedad de Parkinson

Enfermedad de Parkinson

La Enfermedad de Parkinson, descrita por primera vez en el año 1817 por el médico inglés Dr. James Parkinson bajo el nombre de “Parálisis Agitante”, constituye la más frecuente de todas las enfermedades caracterizadas por trastornos o desordenes del movimiento.

Con una incidencia de aproximadamente 1,5% de la población y una prevalencia similar, esta enfermedad suele ser más frecuente entre los 60 y los 70 con  pico máximo a los 65 años de edad.

Es un trastorno neurológico considerado como Degenerativo en aproximadamente, un 90% de los casos, y un 10% se lo considera de origen genético. Es decir, que en última instancia no tiene una sola causa común que los origine.

Se caracteriza este proceso patológico por alteraciones morfológicas o estructurales, y bioquímicas (Déficit del Neurotrasmisor inhibidor llamado Dopamina), de los llamados Ganglios Basales y núcleos relacionados del cerebro (estos son grupos de neuronas con función similar, interconectados entre sí), cuya alteración o desequilibrio  produce las manifestaciones motoras más típicas , de la enfermedad, que son : La Acinesia o Bradicinesia, entendida como la disminución de la cantidad y de la velocidad, o lentificación de los movimientos; la Rigidez que es una dificultad o resistencia al normal movimiento articular manifestada por una hipertonía en “cremallera” o “rueda dentada” de los músculos; Temblor, evidenciada como un movimiento involuntario rítmico predominante al reposo o al mantener posturas fijas, además de otras no menos invalidantes manifestaciones como son los Trastornos de la postura (actitud de semiflexión), Trastornos Neurovegetativos (la Sialorrea o exceso evidente y molesto de saliva , la constipación), y todo el ulterior  cortejo sistemático derivado de las anteriores . Ej. Los Trastornos de la deambulación, del lenguaje, etc, que se pueden ir agregando en el tiempo con el avance de la enfermedad.

La Enfermedad de Parkinson; se caracteriza además, por un comienzo unilateral de las manifestaciones descritas; las que  con el tiempo pueden llegar a generalizarse y afectar todo el cuerpo.

Un rasgo distintivo de la Enfermedad de Parkinson es en general, su buena y predecible respuesta inicial a medicamentos  como la L – Dopa; la que va disminuyendo su efecto después de varios años de uso crónico, pudiendo inclusive llegar a producir efectos indeseables muy desagradables como las Disquinesias (movimientos involuntarios que pueden afectar las extremidades, el cuello, la cara y parasitar los movimientos intencionales en el pico de máxima concentración en sangre de la medicación; o al final del efecto terapéutico – Wearing OFF).  Puede producirse también las temibles fluctuaciones motoras como el llamado fenómeno ON/OFF o apagado / encendido, que implica el paso más o menos rápido, a veces brusco de un estado de buena motilidad a un estado de total postración e invalidez.

En los últimos años, se ha venido estudiando en profundidad esta enfermedad neuro-degenerativa, llegándose a la conclusión, que ya sea por presuntas agresiones del medio ambiente, tóxicos, agroquímicos, etc; como las variantes de la enfermedad considerados de herencia genética probada (aproximadamente 10%) de los casos, se desencadena en todos los casos, unas mutaciones o cambios genéticos dentro de las Neuronas dopaminérgicas, que causan daño en las mitocondrias, dando lugar a la síntesis y acumulación de una proteína anormal, conocida como ALFASINUCLEINA, que va invadiendo y destruyendo las neuronas que producen la Dopamina, de una manera algo parecida a como lo hace la llamada proteína AMILOIDE en la ENFERMEDAD DE ALZHAIMER.

Estudios actuales, permiten señalar que la Enfermedad de Parkinson, no solo afecta al Sistema Nervioso Central, sino que es una enfermedad mucho más global, que suele afectar órganos del Sistema Digestivo y otros. Es por ello que se plantea que tener Constipación, Fallas o Deterioro del olfato, y Depresión pueden ser hoy en día, aunque no se tengan el resto de las manifestaciones previamente descritas, como las principales de esta enfermedad, signos o manifestaciones premonitorias clínicas que pueden anteceder en 10-20 años inclusive al cuadro clásico de la Enfermedad de Parkinson.

Existen otros grupos de procesos patológicos neurológicos que pueden tener  algunas manifestaciones clínicas parecidas a la Enfermedad de Parkinson, pero que difieren en su esencia, en su origen, en su pronóstico, y en su evolución; que alguno de ellos, a diferencia; sí tienen causas conocidas; es decir, pueden verse Parkinsonismos Secundarios a procesos infecciosos cerebrales, a intoxicaciones, inducidos por fármacos, o causados por algunas drogas sintéticas como el M.P.T.P. También, pueden verse Parkinsonismos Secundarios, a enfermedades heredodegenerativas, a alteraciones metabólicas (Ej: Hipotiroidismo), etc.

Actualmente, se  considera que el tratamiento de la enfermedad de Parkinson es fundamentalmente farmacológico, pero que en su forma más integral puede auxiliarse con mucho éxito, de los diferentes métodos de Rehabilitación Neurológica Kinésico – Fisiátrica. El arsenal farmacoterapéutico disponible hoy en día; incluye los ya clásicos anticolinérgicos (Trihexifenidil , Biperideno); las formas combinadas de L – Dopa + Inhibidor  de la enzima Dopa Descarboxilasa  en sus variantes de liberación rápida, normal y prolongada; los Clásicos Agonistas de los Receptores Dopaminérgicos, como la Bromocriptina; los nuevos agonistas como el Pergolide , la Cabergolina , el Ropirinol y el Pramipexol; hasta llegar a los Inhibidores de la Enzima Catecol o Metil Transferasa (como el Tolcapone y la Entacapone), los INHIBIDORES de LA MONOAMINOAXIDASA B (I.M.A.O.B) como son; LA SELEGILINA y LA RESAGLINA, todos estos los medicamentos de administración parenteral.

También existen fármacos Agonistas Dopaminérgicos de aplicación subcutánea y de poderoso efecto antiparkinsoniano como la Apomorfina. También juegan un papel importante grupos de fármacos de acción  neuromoduladora y antiglutamatérgica como el Memantine, el que en combinación con la L-Dopa puede potenciar notablemente su efecto, protegiendo al paciente del deterioro cognitivo.

Años atrás, se planteó el posible efecto benefiosos de antioxidantes como la Coenzima Q10, aunque trabajos científicos más recientes, no señalan evidencia significativamente diferente a grupos usados como controles. Otros antioxidantes a los que se le atribuyen propiedades neuro-protectoras son también los Betacarotenos, las Vitaminas C, E y los minerales Manganeso, Selenio, Cobre y Litio, entre otros.

Hoy en día para el 1 o 2% de los pacientes con Enfermedad de  Parkinson que no responden adecuadamente a la medicación y/o presentan fenómenos secundarios inducidos por fármacos, se está empleando con éxito, aunque con carácter paliativo y previa adecuada selección del paciente, variantes de tratamiento quirúrgico, con técnicas mínimamente invasivas (Cirugía Estereotáxica) mediante realización de lesiones selectivas intraencefálicas por Radiofrecuencia en el Globus Pálido (PALIDOTOMÍA) en los Tálamos (TALAMOTOMÍAS) en Núcleos Subtalámicos (SUBTALAMOTOMÍAS). También, existen otras técnicas consistentes en implantar permanentemente  Electrodos de Neuroestimulación (DEEP BRAIN STIMULATION) en estas mismas estructuras para atenuar las manifestaciones de la Enfermedad de Parkinson.

En algunos centros de avanzada de países desarrollados, se ha trabajado desde los años 80 y 90 y se sigue trabajando intensamente en la actualidad en el perfeccionamiento de las  llamadas Terapias Génicas, mediante las cuales, se implantarían en el Cerebro, células modificadas genéticamente para producir determinados Neurotransmisores (en este caso la Dopamina). Otra técnica consistiría, en virus “carrier” o transportadores, capaces de llevar al interior de las Neuronas, fragmentos de genes corregidos para sustituir los genes dañados.

Desde la década del 40, la Dra. Italiana Rita Levi Montasconi, trabajó intensamente en descubrir primero, y entender la utilidad de los Factores Neurotróficos (Factores de Crecimiento Nervioso), en la supervivencia y la regeneración de axones y dendritas en Neuronas enfermas o dañadas. Sus experimentos fueron trascendentales para interpretar la Restauración Neurológica que le valieron el Premio Nobel de Medicina 1986. Sobre estos Factores Neurotróficos muchos grupos Neurocientíficos, continúan actualmente trabajando arduamente, entre ellos los de Portugal, que se conocieron esta semana como potencial terapia a futuro del Parkinson y la E.L.A.

8 consejos para tratar de mantener joven a nuestro cerebro son:
  1. Mantener una actitud positiva ante la vida y sus múltiples estímulos y situaciones (ver la mitad media llena del vaso y no la media vacía, sabiendo que el vaso no está lleno; o sea con actitud realista) Este muchas veces se logra reforzado en la Fe.
  2. Mantener ejercitado el cerebro: Ejercite su memoria. Ej: números de teléfonos, nombres, leyendo, redactando, escribiendo, juegos didácticos, crucigramas, sopas de letras, rompecabezas, ajedrez y/o talleres de memoria y de rehabilitación cognitiva.
  3. Manténgase en movimiento físico acorde a su edad, sexo y condición de salud, desde una caminata, hasta natación y otros ejercicios aeróbicos que tenga permitidos.
  4. Conserve su adecuado peso corporal con hábitos higieno-dieteticos adecuados y saludables, evitando el exceso de grasas, azúcar e hidratos de carbonos.
  5. Consulte a su médico y/o farmacólogo posible toma de suplementos y/o medicación, memoria, capacidad de trabajo y rendimiento intelectual.
  6. Contrólese y trátese los factores de riesgos que puedan dañar o enfermar al cerebro: Obesidad, Hipercolesterolemia, Tabaquismo, Diabetes Mellitus, Enfermedades cardíacas, Estress.
  7. Procure dormir entre 5-8 horas con sueño reparador.
  8. Practique yoga, meditación, CHI-QUN, u otras prácticas que contribuyan a un equilibrio entre mente-cuerpo-sociedad.
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