La importancia de una buena nutrición en el Envejecimiento

La importancia de una buena nutrición en el Envejecimiento

Según datos de la OMS (organización mundial de la salud) Actualmente, por primera vez en la historia, la mayor parte de la población tiene una esperanza de vida igual o superior a los 60 años. Para 2050, se espera que la población mundial en esa franja de edad llegue a los 2000 millones, un aumento de 900 millones con respecto a 2015.

Comprender el envejecimiento:

Desde un punto de vista biológico, el envejecimiento es la consecuencia de la acumulación de una gran variedad de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo, lo que lleva a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales, un aumento del riesgo de enfermedad, y finalmente a la muerte.

Ahora bien, esos cambios no son lineales ni uniformes, y su vinculación con la edad de una persona en años es más bien relativa. Si bien algunos septuagenarios disfrutan de una excelente salud y se desenvuelven perfectamente, otros son frágiles y necesitan ayuda considerable.

Factores que influyen en el envejecimiento saludable:

El entorno tiene una influencia importante en el establecimiento y mantenimiento de hábitos saludables a lo largo de la vida, en particular llevar una dieta equilibrada, realizar una actividad física periódica y abstenerse de fumar, contribuye a reducir el riesgo de padecer enfermedades no transmisibles y a mejorar las facultades físicas y mentales.

En la vejez conservar esos hábitos es también importante. El mantenimiento de la masa muscular mediante entrenamiento y una buena nutrición pueden ayudar a preservar la función cognitiva, retrasar la dependencia y revertir la fragilidad.

Alimentación de adulto mayor sano:

  • Principales cambios que ocurren en el organismo conforme se envejece:

Pérdidas sensoriales:

  • Los sentidos del gusto, olfato, vista, audición y tacto disminuyen paulatinamente, en menor o mayor grado, según el estilo de vida que la persona llevó.
  • La disminución de los sentidos del gusto y el olfato alteran la percepción de los sabores y en algunos casos, esto puede conducir a una disminución del apetito.

Salud oral:

  • La disminución del flujo de saliva origina sequedad en la boca y hay pérdida de piezas dentales, por lo que aumenta el uso de prótesis dentales, y además disminuye la eficiencia de la masticación.

Función Gastrointestinal:

  • Se puede producir una menor cantidad de lactasa, lo que origina intolerancia a la leche y los lácteos.
  • Disminución del jugo gástrico y pancreático, que afecta la digestión de las proteínas.
  • Hay una evacuación de la materia fecal menos eficiente debido a que los movimientos del intestino son más lentos.

Funciones metabólicas:

  • Aumento de los niveles de glucosa en sangre.
  • Cambios en la composición corporal: disminución de la estatura, de la masa corporal y la densidad ósea.

Función cardiovascular:

  • Disminuye la elasticidad de venas y arterias provocando mayor riesgo de hipertensión arterial.
  • Elevación de la concentración de colesterol en la sangre como factor de riesgo para el desarrollo de ateroesclerosis.

Función renal:

  • Menor capacidad de respuesta a cambios en el estado de hidratación.
  • Disminución de la capacidad para manejar los productos de deshecho de las proteínas y electrolitos.

Función músculo esquelética:

  • Cambios en la composición corporal: disminución de la estatura y de la densidad ósea, aumentando el riesgo de osteoporosis y fracturas.

Función neurológica:

  • Con la edad el número de células nerviosas del cerebro sólo se reduce levemente. Sin embargo el organismo compensa esta pérdida de varias formas: se establecen nuevas conexiones entre las neuronas restantes e incluso se pueden formar nuevas células nerviosas en algunas áreas del cerebro.

Capacidad inmunitaria:

  • Disminuye con la edad, resultando en menor capacidad para combatir las infecciones, provocando un aumento de sus necesidades nutricionales.
  • Disminuye con la edad, resultando en menor capacidad para combatir las infecciones, provocando un aumento de sus necesidades nutricionales.

La alimentación de la persona adulta mayor:

El objetivo de una adecuada alimentación en la persona adulta mayor, es mantener un óptimo estado de salud, que permita cubrir las necesidades nutricionales para evitar deficiencias, mantener el adecuado peso corporal, retardar la ocurrencia o progresión de enfermedades relacionadas con nutrición y evitar la ingesta excesiva de algunos nutrientes.

Es importante que el adulto mayor cumpla los siguientes tiempos de alimentación:

4 comidas + 1 colación en caso de ser diabético.

Cereales y leguminosas:

  • Recordar la combinación de arroz (tortillas, pastas o pan) y legumbres(lentejas o garbanzos), dos partes de arroz por una de legumbres.
  • Preferir cereales integrales y leguminosas, ya que proporcionan más fibra, vitaminas del complejo B y minerales como hierro, potasio y zinc.

Alimentos de origen animal:

  • Preferir los quesos blancos y pasteurizados.
  • Preferir el yogur con probióticos porque mejora la flora bacteriana. Leche o yogur semidescremados (2% grasa) o descremados (menos 1% grasa) y las leches deslactosadas en caso de intolerancia.
  • Eliminar la grasa visible de las carnes antes de prepararlas, por ejemplo quite la piel al pollo y las partes grasosas de las carnes.

Vegetales y frutas:

Elegir vegetales y frutas de diferentes colores como por ejemplo:

  • Morados: remolacha, moras, uvas, ciruelas, berenjena.
  • Verdes: brócoli, espinacas, limón, berros, acelgas.
  • Blancos: coliflor, cebolla, banana.
  • Amarillos y anaranjados: zanahoria, naranja.
  • Rojos: tomate, aji rojo, repollo colorado.

Grasas y Aceites:

  • Entre las grasas saludables se encuentran los aceites vegetales: oliva, maíz, girasol, soja y aceite de canola, entre otros, Semillas, frutos secos.
  • Todas las grasas se deben consumir en pequeñas cantidades.
  • El azúcar proporciona energía y el exceso se almacena en forma de grasa en el organismo, lo que puede ocasionar problemas de salud como obesidad, diabetes, enfermedad cardiovascular y elevación de los triglicéridos.

Consejos:

  • Preparar comidas en formas variadas y atractivas, tomando en cuenta combinar colores, olores, sabores intensos utilizando hierbas aromáticas distintas y olores naturales en cantidades generosas, así como vigilar las temperaturas (ni muy frío ni muy caliente).
  • Procurar que la persona adulta mayor coma acompañado de la Familia, o cuidador.
  • Preparar carnes suaves, cortadas en trocitos o molidas, con salsa o como parte de otros platos (pastas, arroces, picadillos, estofados, sopas). Si a la persona por motivos diversos se le dificulta consumirlas, se debe de licuarlas y agregarla a las otras comidas.
  • Utilizar condimentos naturales como ajo, orégano, ají, perejil , cebolla, apio, tomillo, albahaca, entre otros; para realzar el sabor de las comidas.
  • Preparar con frecuencia las comidas preferidas por la persona adulta mayor.
  • Ofrecer meriendas nutritivas como frutas frescas enteras, jugo o puré, vegetales como zanahoria, apio o pepino en palitos, agregando yogur o semillas como las de almendras.
  • Evitar que consuma alimentos muy dulces, grasosos o irritantes.

No olvidar integrar a la persona adulta mayor al seno familiar, demostrándole cariño y seguridad, sobre todo a la hora de ingerir sus alimentos.

Fuente : Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación OMS/FAO. 2003. Dieta, nutrición y prevención de enfermedades crónicas Informe de una Consulta Mixta de Expertos.Serie de Informes Técnicos No 916. Ginebra.

Por la Nutricionista Vanesa Marcucci (M.N: 2865).

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