Psicología y Dolor

Psicología y Dolor

El dolor crónico constituye uno de los problemas de salud más relevantes para la sociedad actual, determina la calidad de vida de la persona que lo sufre, teniendo un impacto significativo en su vida personal, como por ejemplo ansiedad, miedo al dolor, depresión, alteraciones del comportamiento y el humor, alteraciones del sueño, lo que genera un mayor sufrimiento, tanto para la persona que sufre el dolor como para su familia. Otro impacto importante, se produce en el ámbito familiar, donde se pueden generar conflictos familiares, pérdida de roles, dependencia de los mismos, etc. También se generan conflictos en el ámbito laboral, pudiendo interferir en el desempeño, generando un riesgo laboral. Dichos factores, aunque son relativamente ajenos a la enfermedad, influyen negativamente en el curso de ésta.

Sin embargo, el dolor tiene una condición de subjetividad cuyo entendimiento puede abrir una vía para poder aliviarlo y mejorar la calidad de vida. No todos los dolores son iguales e incluso el dolor que uno sufre puede variar de un día a otro. El cansancio y los cambios emocionales, por ejemplo, pueden contribuir a intensificar el dolor. Lo mismo ocurre si el paciente se concentra en el propio dolor, está deprimido o se encuentra en un estado de ansiedad.

Por ello es muy importante que el paciente aprenda, en primer lugar, a conocer el propio dolor, es decir, cómo varía en función de la actividad que se realiza (movimientos o acciones concretas), cómo le afectan los diferentes estados de ánimo, etc. Ello le ayudará a adaptar, su actividad, pensamientos y emociones de modo que se transformen en una actitud positiva que le permita controlarlo o aliviarlo, dado que esto ayudará al organismo a modular la liberación de endorfinas, unas hormonas que combaten el dolor.

En las sesiones de psicología, se trabaja en pos de evitar que el dolor se constituya en el centro de la vida del paciente , de tal modo que éste se preocupe más por su bienestar: disfrutar de actividades con familiares o amigos, hacer prevalecer el sentido del humor, hacer ejercicio regularmente (siempre que éste no aumente el dolor), seguir una dieta saludable, dormir y descansar lo suficiente, aprender técnicas de relajación, evitar aquellas actividades, movimientos o actitudes que intensifican el dolor, etc.

Actualidad

Hoy en día existe un amplio conocimiento de que la participación de factores psicológicos y sociales pueden llevar al inicio y a la prolongación de los cuadros de dolor, por lo que es necesario la identificación precoz de ellos, con el fin de lograr, interdisciplinariamente, mejores resultados en los tratamientos médicos.

Es importante aclarar que la persona que padece dolor crónico, debe lograr comprender, a lo largo de la sesiones, que sus estados emocionales, sus creencias y conductas asociadas, son parte vital de la experiencia humana del dolor y que asistir a terapia, no implica necesariamente sospecha de patología psicológica o dudas respecto a la realidad del dolor, sino que ésta es parte del abordaje integral del tratamiento.

Autora: Por la Lic. en Psicología y Psicopedagogía, Ángela González Cuidet (M.N: 63.799).

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