Tratamiento de caídas en personas adultas

Tratamiento de caídas en personas adultas

La edad es uno de los principales factores de riesgo de las caídas. Los ancianos son quienes corren mayor riesgo de sufrir lesiones graves por caídas, y el riesgo aumenta con la edad.

Las razones por las que los ancianos sufren mayores riegos de caídas se deben, en parte, a los trastornos físicos, sensoriales y cognitivos relacionados con el envejecimiento, así como a la falta de adaptación del entorno a las necesidades de las personas de edad avanzada.

La prevención de caídas en adultos mayores busca reducir los factores de riegos y fomentar medidas eficaces para reducir el número de personas que las sufren, disminuir su frecuencia y reducir la gravedad de las lesiones que producen.

Causas:

Intrínsecas (relacionado con el propio paciente):

  1. Presencia de determinadas patologías – enfermedades
  2. Alteración de la marcha, movilidad y el equilibrio
  3. Alteraciones visuales, auditivas y vestibulares
  4. Desorientación y cuadros confusionales. Agitación
  5. Deterioro cognitivo. Alteración de la percepción, comprensión y orientación espacio-temporal, con tendencia al paso errático y sin rumbo
  6. Problemas neurológicos. Disminución de las aferencias propioceptivas, del reflejo de “enderezamiento” y del aumento del tiempo de reacción, lentitud en los reflejos

Extrínsecas (dependen del ambiente y entorno):

Factores predisponentes (dependientes de la actividad que se esté realizando).

Papel del Kinesiólogo en la intervención de síndrome de caídas del adulto mayor:

El profesional Kinesiólogo tiene diversas posibilidades de intervención en los ámbitos de prevención, donde intervine como coadyuvante en el tratamiento de las enfermedades agudas y crónicas, así como en la rehabilitación del control postural y la debilidad muscular, producto del desacondicionamiento físico o la inmovilización prolongada del adulto mayor.

Inicialmente el kinesiólogo requerirá valorar diversos aspectos físico-funcionales del adulto mayor con el fin de crear un plan de tratamiento adecuado a la realidad del paciente.

En esta valoración se deberá incluir:

  • Anamnesis que incluya las patologías en el paciente e historial de caídas que contenga: número de caídas en los últimos 3 a 6 meses, hora del día, tipo de calzado que utilizaba, lugar de la última caída, si pudo levantarse, consecuencias de las caídas y síntomas asociados a la caída; además, que tan frecuente se tiende a tropezar.
  • Valoración de la movilidad articular de miembros inferiores.
  • Evaluación manual muscular funcional de los miembros inferiores.
  • Valoración postural, observando acortamiento de miembro inferior, desviaciones y deformidades.
  • Capacidad del paciente para realizar cambios posturales de supino a prono, supino a sedente en cama, de sedente a bípedo y bípedo a sedente, observando si al realizarlo el paciente presenta mareo, dificultad o inestabilidad mediante diferentes Test.
  • Valorar la capacidad del paciente de mantener el equilibrio estático y dinámico tanto sedente y bípedo, apoyo monopodal, cambios de dirección y giro de 360° en bípedo.
  • Análisis de la marcha, observar el tipo calzado, necesidad de ayuda biomecánica.
  • Aplicación de pruebas específicas, en las cuales se pueden incluir: Tinetti, Get up and Go, Test de Interacción Sensorial y balance modificado, Test de Fukuda etc.

Tratamiento Kinésico:

Fortalecimiento muscular y entrenamiento de la coordinación y equilibrio.

Cuando un adulto mayor arrastra los pies, en lugar de levantarlos adecuadamente, es más probable que tropiece y caiga.

Gran parte de los adultos mayores con síndrome de caídas, además de las causas médicas que presentan y los factores ambientales que favorecen el mismo, también se logra evidenciar en la mayoría una pérdida de la fuerza muscular de los miembros inferiores y deterioro de la coordinación y equilibrio que influye directamente en la marcha y la estabilidad de la misma.

El abordaje fisioterapéutico para estos aspectos a rehabilitar irá enfocado a:

  • Mejorar fuerza, resistencia muscular y movimiento articular de los miembros inferiores.
  • Entrenamiento de la coordinación y equilibrio.
  • Educación.

Para mejorar fuerza, resistencia y movimiento general se pueden realizar ejercicios de resistencia progresiva con uso de pesas de tobillo y theraband, ejercicios activos libres, bicicleta estacionaria y se puede utilizar técnicas de facilitación neuromuscular propioceptiva (FNP) los cuales además de permitir el fortalecimiento muscular trabaja la coordinación y la propiocepción.

En el entrenamiento de la marcha se debe tratar de mejorar la postura y re entrenar la realización correcta de las fases de marcha. Se puede trabajar la marcha anterógrada, retrograda y lateral, tanto dentro de las barras como fuera de ellas, esquivar obstáculos, marcha en superficies irregulares y el subir y bajar escaleras.
Si la inestabilidad en la marcha fuera de las barras fuese evidente se deberá entrenar la marcha con bastón de un punto, cuatro puntos o andadera según la necesidad del adulto mayor.

En el entrenamiento de la coordinación y equilibrio se pueden utilizar técnicas como la ya mencionada técnica de Facilitación Neuromuscular Propioceptiva y la Rehabilitación Vestibular: Para lograr un control postural en el equilibrio bípedo es necesario lograr primeramente el equilibrio estático progresando a actividades de equilibrio dinámico de lo más simple como lo es aplaudir o tirar una bola en apoyo bipodal, hasta actividades más complejas como el equilibrio monopodal, la marcha de soldado y equilibrio en superficies irregulares, tomando siempre en cuenta las patologías y las posibilidades físicas del adulto mayor.

La educación en la prevención de caídas en el hogar, es un punto de gran importancia, esto porque en los hogares de los adultos mayores muchas veces se desconoce de peligros potenciales que pudiesen generar una caída. Dentro de los aspectos que se deben contemplar con el paciente y sus familiares o cuidador, están: uso de calzado adecuado incluso dentro de la casa, uso de barandas, alfombra antideslizante y una silla dentro del baño, dejar los pasillos libres de muebles y con buena iluminación, uso de barandas en escaleras, entre otros.

Por el Lic. César Vega, Kinesiólogo Fisiatra (M.N: 13.211).

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